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Restaurante Can Fisher
Abierto en: Junio 2017
Av. del Litoral, 64, Barcelona
Mediterraneo · 8.9/10 (958 opiniones)
Barcelona
Arrocería y marisquería en primera línea de la playa del Bogatell, en Poblenou: arroces a la leña, pescado de lonja a la brasa y terraza sobre la arena.
Setecientos arroces por semana. Esa era la cuenta que hacía Vía Empresa en el verano de 2020 para Can Fisher, abierto en junio de 2017 en primera línea de la playa del Bogatell, en el número 64 de la Avinguda del Litoral, en Poblenou. La casa pertenece a Pantea Group, la empresa de Ramón Rodríguez y Pantea Pishkohanni, que en 2020 sumaba nueve establecimientos, y desde el principio quiso ser algo más que un chiringuito. Time Out lo describe como un local que combina diseño y cocina, con los arroces de mar y montaña y el producto de proximidad como especialidad. En los fogones, según Bloghedonista, está el chef Francesc Roca.
El arroz manda, y en muchas versiones: a la leña, caldoso, meloso o con su costra de socarrat. Todo arranca de un sofrito de cebolla caramelizada que se cocina durante treinta horas y de un fumet de salmonete, cinta, rape pequeño, araña y gamba rosada, que es donde se juega de verdad el partido. En carta fija están la paella de verduras y setas al carbón y el arroz del senyoret, y a lo largo del año entran especiales de temporada, como el arroz de calamar de las Rías Baixas con tempura de flor de calabacín que se servía en septiembre de 2020. Para una mesa de dos que viene a lo que viene, el senyoret es la apuesta segura; los especiales, para quien repite.
La otra mitad es el pescado. La casa presume de no trabajar con congelado y de comprar en lonja según la temporada, y lo cocina a la brasa, al horno o a la sal, tocándolo lo mínimo y condimentado solo con guindilla, ajo y pimienta negra. Alrededor, una carta larga: mejillones de la ría de Arousa a la marinera, fritura de calamar, croquetas de asado y trufa o de rabo de buey, una tortilla abierta con huevos de Calaf, algas maceradas en sésamo, gambas al ajillo, yema de erizo con alioli y un gazpacho de cerezas con helado de albahaca y arroz salvaje crujiente. Hay carne para el que no quiere mar (chuletón de vaca gallega madurada, steak tartar con helado de mostaza, pollo al estilo rôtisserie) y, de postre, fresas maceradas en cítricos, crema de chocolate blanco o helados artesanos. Time Out resume el enfoque como recetas tradicionales que conservan los aromas de siempre, con menos grasa.
¿Cuánto? Las cifras publicadas varían. Vía Empresa situaba el gasto medio entre 35 y 40 euros en 2020, Bloghedonista lo subía a entre 40 y 45, y Time Out recoge un menú para dos o más personas a 49,50 euros por cabeza. Con vino y algún entrante de marisco, lo prudente es contar con la parte alta de esa horquilla. En aquella época trabajaban en la casa unas 35 personas, una plantilla que da idea del volumen de un restaurante que en temporada alta llena su terraza frente al mar.
El comedor es luminoso, con flores en las mesas, y la terraza da directamente a la arena del Bogatell, uno de los tramos más tranquilos del frente marítimo, lejos del ruido de la Barceloneta. Abre todos los días con servicio continuo desde el mediodía, y ahí está su mejor baza práctica: se puede comer arroz a una hora rara después de una mañana de playa, cuando en el resto de la ciudad las cocinas ya han cerrado. En verano, la terraza es la mesa que hay que pedir al reservar. Time Out le da cuatro estrellas sobre cinco y lo incluye entre sus recomendaciones del barrio, señal de que una casa de arroces de playa también ha sabido ganarse a los vecinos de Poblenou. No es el sitio para buscar cocina de autor. Es el sitio para comer arroz con los pies casi en la arena.






