Casa de comidas de 1978 en la parte alta de Gràcia, reabierta en 2025 por la familia Cañas-Prat: menú del día catalán, casero y apto para celíacos.
Bar Casi cambió de manos sin cambiar de nombre, y esa es la mejor noticia que puede dar un bar de barrio. El local del número 74 de la calle Massens, en la parte alta de Gràcia y a pocos pasos del Park Güell, lo fundó Casimiro Montes en 1978. Durante décadas sirvió uno de los menús populares más apreciados de la ciudad, con cocina casera catalana y una clientela hecha sobre todo de vecinos: Casimiro en los fogones, su hijo Javier en la sala. En 2024 la familia cerró por jubilación. En diciembre de ese año una familia de la zona, los Cañas-Prat, se quedó con el traspaso y reabrió a principios de 2025 con un proyecto propio.
Todo queda en casa. Elisabet Prat cocina con su hijo Martí, su otro hijo, Esteve, lleva la sala con poco más de veinte años, y el padre echa una mano cuando hace falta. Antes de ponerse al frente, la familia pasó unas semanas trabajando codo con codo con los antiguos dueños para aprender el oficio y escuchar a los parroquianos, y la reforma posterior respetó a conciencia el aire de bar de toda la vida de un local con 47 años de historia. El día de la reapertura se agotaron los setenta menús previstos. Por una ventana pequeña se ve a la familia cocinar, y eso dice más que cualquier rótulo: esto es una casa de comidas, no un concepto.
La cocina es catalana, casera y de temporada, con una particularidad poco común en el gremio: no entran harinas, de modo que toda la oferta, postres incluidos, es apta para celíacos. Hay estofados y platos de cuchara, pescado fresco, mucha verdura y clásicos de fonda como los garbanzos con butifarra negra o con morcilla, el bacalao con samfaina, los macarrones caseros, el estofado de ternera a la cerveza o la crema de calabaza. Las bravas con chistorra se han convertido en reclamo propio. De postre, flan y crema catalana. Un aviso que los habituales se saben de memoria: los jueves no hay arroz, así que si vienes por él, elige otro día.
El menú de mediodía es la razón de ser del local. En la reapertura costaba 15,90 euros con bebida incluida, una cifra difícil de encontrar hoy en Gràcia, y en la primavera de 2026 se situaba en 17,50 euros, preparado desde cero cada mañana. Sigue siendo, sobre el papel, de los menús más honestos del barrio. Antes, de 8 a 12 horas, se sirve esmorzar de forquilla, el desayuno de tenedor que todavía funciona como institución en los bares catalanes de barrio y que aquí tiene todo el sentido. Los sábados la fórmula cambia: no hay menú y se tapea.
Bar Casi abre de lunes a sábado por la mañana y a mediodía, hasta media tarde, y no sirve cenas. La familia ha dicho que no a franquicias e inversores y defiende un negocio sin adornos: comida sencilla, trato familiar y ninguna concesión al turismo, en un barrio donde esa combinación escasea cada vez más. No admite reservas por internet de forma generalizada, así que la cola del mediodía forma parte del paisaje; llegar antes de la hora punta española, hacia las 14 h, ahorra espera. Es un sitio para comer solo o con un compañero de trabajo, no para una celebración de diez. Quien busque algo más contemporáneo en la misma Gràcia tiene Bar Alegría Gràcia, casa de comidas de tapas y platillos, o Santa Magdalena, la tasca retro de Quim Marquès.
Coordenadas y acceso
Dirección:
Carrer de Massens, 74, Barcelona
Publicado el:
Sitio web:
https://www.instagram.com/barcasibcn/reel/DIYRgHxMK_g/






