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Restaurantes / Barcelona / Arko

Restaurante Arko

Abierto en: Verano 2024

Carrer d'Enric Granados 63, Eixample, Barcelona

Catedral 1951
Barcelona


Japonés de gran formato en Enric Granados: sushi, nigiris y robata de binchotan con acentos nikkei y brasileños del chef Rafael Erbs, de los dueños de Carnal.

Un acuario de 3.000 litros recibe al cliente en la puerta. Es la primera pista de que Arko no es el típico japonés de barrio: abrió en el verano de 2024 en el número 63 de la calle Enric Granados, en la Esquerra de l'Eixample, con sitio para unas 150 personas, una escala rarísima entre los japoneses de Barcelona que intentan cocinar en serio. Detrás están Ferran Ballús y Joaquín Sánchez, dueños de Carnal Steak House, uno de los asadores más conocidos de la ciudad. Saltar de la carne al sushi tiene su riesgo. Ellos insistieron, al abrir, en que aquí se venía a comer y no a la fiesta.

Para la cocina ficharon a Rafael Erbs, brasileño formado en Azurmendi, que había pasado por RíaKRU, Pakta, Enigma y Moments. Es un currículo de alta cocina pura, y su terreno es justamente el cruce entre la técnica japonesa, los sabores de Brasil y la tradición nikkei. La carta se ordena en sushi, sashimi, nigiris, uramakis y una robata de carbón binchotan.

Nigiri de ventresca de atún con mayonesa de yuzu y kumquat. Ese es el bocado que mejor resume la idea, y el primero que conviene pedir. La crítica ha destacado también el pez mantequilla con salsa anticuchera, el nigiri de foie con mermelada de pimiento, el carpaccio de ventresca de atún rojo trufado y el bacalao negro de Alaska con salsa de chile dulce. El menú degustación llega en una bandeja de diecinueve piezas que funciona como resumen de la carta, y para quien quiera ir más lejos existe un omakase completo. La casa presume de materia prima: arroz koshihikari, pescado sin antibióticos, soja sin gluten y un vinagre rojo envejecido de una casa japonesa fundada en 1937. Detalles así no se ven en el plato, pero explican el precio.

El espacio es medio argumento. Líneas orgánicas, árboles de sakura, moquetas cuidadas y una atmósfera que consigue ser envolvente sin resultar ostentosa, cosa difícil en una sala tan grande. La barra de sushi y la robata están a la vista. Para una cena en pareja, lo sensato es pedir sitio en la barra; para un grupo o una celebración, la sala aguanta bien el volumen sin convertirse en un comedor de bodas.

Time Out fue de los más entusiastas: máxima puntuación y un titular que lo presentaba como el espectacular restaurante de sushi brasileño de los dueños de uno de los mejores restaurantes de carne de la ciudad. Su recomendación era el menú degustación completo. El ticket medio ronda los 65 a 70 euros por persona, y Time Out lo sitúa en la franja tres sobre cuatro, la media alta del japonés barcelonés. No es un sitio para un antojo rápido de makis; es un plan de cena con intención.

Abre todos los días de la una del mediodía a medianoche, con cocina continua, y se reserva en línea desde su web. El metro queda cerca, en Diagonal o Passeig de Gràcia. Enric Granados se ha convertido en una de las calles con más densidad gastronómica de Barcelona, con vecinos como el bar de vinos Público, la cocina libanesa de Albé o la brasa turca de Ali Ocakbasi, y Arko es la apertura de mayor escala del tramo. Si te pilla de paso un mediodía entre semana, la cocina continua es una ventaja: se come sin prisas y sin la sala llena.

Coordenadas y acceso

Dirección:
Carrer d'Enric Granados 63, Eixample, Barcelona

Publicado el:

Sitio web:
https://www.arkorestaurant.com

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