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Restaurante Akiro
Abierto en: Octubre 2024
Passatge de Mercader (Carrer de Mallorca, 237 bis), L'Eixample, Barcelona
Barcelona
Hand roll bar nikkei del chef peruano Luis Arévalo en el Passatge de Mercader del Eixample: cuatro barras, rollos de nori al momento y sin reservas.
Cuatro barras, una pieza cada vez y ni una sola reserva. Así funciona Akiro, la versión barcelonesa del hand roll bar nikkei que el cocinero peruano Luis Arévalo había rodado antes en el barrio de Salamanca de Madrid. El desembarco se anunció en octubre de 2024 y en marzo de 2025 la prensa local ya lo trataba como apertura reciente, de modo que hoy es un restaurante abierto con cierto rodaje. Ocupa el 237 bis de la calle Mallorca, en el Passatge de Mercader, ese pasaje del Eixample que cose Mallorca con Provença y que mucha gente cruza sin mirar. La casa se vende con una frase de tamaño considerable: el primer hand roll bar nikkei del mundo. Ambición no le falta.
Detrás está uno de los nombres propios de lo nikkei en España. Arévalo se formó en grandes cocinas de Lima y de Santiago de Chile, aterrizó en Madrid a comienzos de siglo y pasó por varias casas japonesas, entre ellas 99 Sushi Bar. En 2010 fundó Nikkei 225, que se considera pionero de esta corriente en el país; después vinieron Kena, que acabó cerrando, y Gaman, una sala pequeña para unas 35 personas que convenció a buena parte de la crítica madrileña. Akiro es la cara informal de esa trayectoria. La de barra, la de comer con las manos.
El hand roll manda. Se trata de un rollo de alga nori que se monta y se entrega al instante, para que el alga llegue crujiente a la boca y no reblandecida por el arroz, y precisamente el arroz es la obsesión de la casa: lo lavan hasta cuatro veces y lo cuecen durante unos 35 minutos. Entre los rollos que más se citan están el de vieira, el ebi furai (langostino en tempura con mayonesa de chile y ajo) y el acevichado, con lubina en una vinagreta picante de ají amarillo. A juzgar por la carta, el acevichado es el que mejor resume el cruce entre Japón y Perú, y es por donde empezaríamos. Completan la oferta nigiris como el de calamar o el de atún soasado, sashimi de toro, tartares, ceviches y una carta de cócteles de autor. Según la guía Macarfi, el precio medio ronda los 40 euros sin bebidas, una cifra que sube rápido si la barra te invita a seguir pidiendo.
El local es amplio y tranquilo, con una decoración minimalista en madera clara. Se come de cara a los cocineros, que trabajan delante del cliente y pasan cada pieza directamente de sus manos al comensal, así que la cena tiene algo de espectáculo sin necesidad de humo ni pirotecnia. La guía estadounidense The Infatuation subrayó su diseño sobrio y un servicio impecable, y lo recomendó para impresionar a visitantes o para una cita especial. Sobre el papel, encaja mejor con una pareja o con alguien que cena solo en la barra que con un grupo grande que quiera charlar en círculo: el formato está pensado para mirar al frente.
Lo que exige planificación es la puerta. Akiro no admite reservas y las plazas se asignan por estricto orden de llegada, así que en las horas punta conviene presentarse al abrir el turno o asumir algo de espera; a la hora española de cenar, hacia las 21 h, la cola es más probable que a primera hora. Los días y horarios de apertura publicados no coinciden de una fuente a otra, de modo que vale la pena consultarlos en su web antes de ir. Con esta casa, Arévalo suma Barcelona a un recorrido que arrancó en Madrid hace más de quince años y deja en el Eixample una barra japonesa con acento peruano que, al menos por planteamiento, no tiene demasiados equivalentes en la ciudad.
Coordenadas y acceso
Dirección:
Passatge de Mercader (Carrer de Mallorca, 237 bis), L'Eixample, Barcelona
Publicado el:
Sitio web:
https://akironikkei.com






