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Restaurante Pez Fuego
Abierto en: Octubre 2018
Calle de Orense, 68, Madrid
Cucina internazionale · 9.1/10 (1763 opiniones)
Madrid
Parrilla de pescado y marisco del Grupo Oter en Orense, en una antigua discoteca: producto de lonja a la brasa, gamba roja de Jávea y cocina sin cortes.
Pez Fuego abrió en octubre de 2018 en el número 68 de la calle Orense, en la zona de Cuzco, a caballo entre Tetuán y el eje financiero de Azca. Barrio de oficinas, de comidas de trabajo y de cenas de cliente, y precisamente el territorio donde el Grupo Oter concentra buena parte de sus restaurantes. El grupo, con más de veinticinco casas en Madrid y conceptos muy distintos, quería entrar en la parrilla con un giro: nada de chuletón como reclamo, sino pescado y marisco al fuego a la vista del cliente.
Antes que restaurante, el local fue discoteca. Carlos Mayoral, del estudio Penta Diseño, se quedó con algunas huellas de aquella vida, como las bolas de espejos del techo y la cabina del disc jockey, y las integró en un espacio de líneas sesenteras y luz tenue. El guiño tiene gracia. El restaurante es grande y se divide en ambientes: barra con vistas directas a la parrilla, zona lounge, sala principal, salón privado y una terraza climatizada que trabaja en verano y en invierno. Hay aparcacoches, detalle que la clientela de negocios del barrio sabe apreciar.
En cocina, mínima manipulación: lonja, brasa y poco más. El grupo compra directamente en Isla Cristina, Jávea, Denia, Palamós y Burela, y de ahí salen la gamba roja de Jávea, cocida o a la parrilla, y las ostras de la ría de Arousa que suelen estar en carta. Desde la apertura, los fogones los llevó Francisco Martínez Sarabia, con más de veinte años de oficio, junto a Joel de Perio Paltep, jefe de cocina del grupo.
Lo que han descrito los medios dibuja una carta larga. Rodaballo al estilo de Getaria, lubina a la brasa con piquillos confitados, lenguado de estero con patatas laminadas, cogote de merluza, tataki de atún rojo a la parrilla, ceviche de lubina y carabinero en jugo de lima, pulpo braseado. Hay también chacinas finas y carnes al carbón, tomahawk incluido, verduras de temporada como las alcachofas a la parrilla o los boletus salteados con huevo pochado, y arroces marineros. Los postres salen del obrador del grupo: filloas caseras rellenas de crema pastelera, torrija, hojaldre de manzana verde, coulant de chocolate, crepes suzette, tarta Alaska. La bodega pasa de 140 referencias, nacionales e internacionales, y hay carta de cócteles. Para ir sobre seguro, la gamba roja y un pescado entero a la brasa para compartir; las carnes, en una parrilla de pescado, son más bien un salvavidas para el comensal que no come mar.
La cocina no cierra. Pez Fuego abre de lunes a domingo desde las 12:30 hasta pasada la medianoche, lo que permite un almuerzo temprano a la europea o una cena muy tardía a la madrileña. En cuanto a la cuenta, las reseñas sitúan la barra en torno a 20 o 25 euros por persona y la sala entre 40 y 50 euros, con un techo que puede llegar a los 60 según el marisco. La barra es la mejor relación calidad-precio de la casa y la vía para comer solo sin reserva.
El metro deja a un paso: Cuzco, en la línea 10, y Tetuán, en la línea 1. El tramo de Orense mezcla comercios, hoteles y sedes corporativas, y Pez Fuego encaja en ese paisaje como la opción de pescado a la brasa para quien no quiere salir del circuito de la Castellana. Para una comida de trabajo es de las más fiables de la zona; para una cena íntima, el ambiente de restaurante grande puede quedarse corto en recogimiento.






