Volver a Madrid

Restaurantes / Madrid / Casa Nokiate

Restaurante Casa Nokiate

Abierto en: 2026

C. de San Bartolome, 14

Others · 8.7/10 (136 opiniones)

La Txapa
Madrid


Neo-taberna de Chueca que cruza Latinoamérica y Asia con el alma de la taberna madrileña: torreznos sobre yuca revolcona, ceviches y cócteles latinos.

Noquiate. Así se adaptó en el habla centroamericana el «knock yourself out» inglés, algo así como «date el gusto», y de ahí viene el nombre de Casa Nokiate, que abrió a principios de 2026 en el número 14 de la calle San Bartolomé, en Chueca. El concepto no es nuevo. Nació hace unos veinte años en Antigua Guatemala, donde lo puso en marcha Pablo Velásquez y donde, con Andrea Osoy, creció hasta convertirse en una casa que mezclaba técnicas y productos asiáticos y latinoamericanos. En Madrid se ha replanteado como neo-taberna: barra, raciones y conversación de taberna madrileña de toda la vida, cruzadas con sabores de Latinoamérica, sobre todo de Guatemala y Perú. Sigue abierta.

Gustavo Montestruque Bisso empezó estudiando medicina. Acabó en los fogones, y no de cualquier manera: este chef peruano de 38 años se formó en Le Cordon Bleu de Perú, donde terminó primero de su promoción, hizo prácticas en El Celler de Can Roca, trabajó en Mayta y Cosme y luego entró en el grupo de Gastón Acurio, con el que pasó por restaurantes de Perú, Argentina, México y Atenas. Hoy dirige la cocina con un equipo tan mestizo como la carta: sala española, cocineros peruanos, administración boliviana. La prensa lo ha presentado como una de las caras visibles del auge latino en Madrid, y no parece exagerado.

Los torreznos sobre yuca revolcona son el plato bandera, y el propio chef los señala como el que mejor resume la casa. Pídelos sí o sí. Alrededor giran tiraditos y ceviches con leches de tigre hechas con castañas, croquetas de jamón con maíz amarillo y queso fresco, bravas con chipotle, lima y alioli de cilantro, una tortilla de patatas inspirada en la papa a la huancaína, empanadas de carne, ensaladilla de gambas y una carbonara nikkei con yakisoba, bacon oriental y queso curado. Para terminar, alfajor relleno de dulce de leche o mousse de chocolate. No hay entrante, primero y segundo: todo se comparte y los platos llegan al centro de la mesa según salen de cocina.

Los cócteles siguen la misma lógica, con recetas propias de inspiración latinoamericana, frescas y fáciles de beber, adaptadas al paladar madrileño, y acompañan toda la comida en lugar de esperar a la sobremesa. El precio medio publicado está entre 25 y 35 euros por persona, razonable para Chueca. El local es pequeño y la barra manda, como debe ser en una taberna. Ambiente social, de picoteo largo más que de comida formal. Funciona para un grupo pequeño de amigos; para una comida de negocios que necesite silencio, mucho menos.

San Bartolomé une la calle Augusto Figueroa con la plaza de Chueca, y el formato encaja con el barrio. La prensa especializada lo ha colocado entre las tabernas madrileñas a tener en cuenta y lo cita como ejemplo del auge de la cocina latina en la ciudad. Reservas por teléfono y en las principales plataformas en línea; con un local tan pequeño, mejor no presentarse sin mesa un viernes por la noche. Es una de las incorporaciones más singulares del año en Chueca: la taberna de siempre, reescrita con acento guatemalteco y peruano y con veinte años de recorrido al otro lado del Atlántico.

Coordenadas y acceso

Dirección:
C. de San Bartolome, 14

Publicado el:

Ver en Google Maps