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Restaurante La Lonchería
Abierto en: Junio 2024
Plaza de San Nicolás, 2, 28013 Madrid
Madrid
Lonchería latina del equipo de Novo Mundo en la plaza de San Nicolás, junto a la Almudena: sanguchitos, brunch y café de especialidad nicaragüense.
Sanguchitos entre 12 y 14 euros. Esa es la seña de La Lonchería, que se inauguró el 26 de junio de 2024 en el número 2 de la plaza de San Nicolás, una plaza recoleta a espaldas de la catedral de la Almudena y a un paso del Palacio Real, y que sigue abierta. La firma el equipo de Novo Mundo, la panadería y cafetería de especialidad de la calle Carnero, en La Latina, que en unos tres años de vida había ganado el premio al mejor pan de Madrid y se había hecho viral con sus New York rolls, los croissants redondos rellenos que convirtieron cada hornada en un fenómeno de redes. Con ese currículum, las colas venían de serie.
Tres fundadores, tres países. El brasileño Guilherme Gleiser, el argentino Patricio Pons y el nicaragüense Norman Flores, con un equipo que suma gente de Venezuela, Perú y Colombia. De ahí sale el concepto, tomado de las loncherías tradicionales de México y Brasil: bares-cafetería de comida sencilla y rápida que quitan el hambre a cualquier hora, sin ceremonia ni horarios rígidos. El nombre remite al lonche, la comida ligera de media jornada. Aquí se traduce en un formato de all day dining con café de especialidad, rápido pero cuidado.
Los sanguchitos mandan. El de milanesa, la medialuna con dulce de leche, el Mercado de São Paulo o el sanguchito de Norman, con cerdo asado y aguacate, que lleva el nombre de uno de los socios y es, sobre el papel, el que mejor resume la casa. Alrededor hay tostadas, sándwiches y platos latinos de desayuno, almuerzo y merienda: huevitos bendecidos, versión de los benedictinos sobre un latin muffin de maíz, mingau de tapioca brasileño, arepitas dulces, tacos, empanadas y un pasticho vegetariano. Para una primera visita, el de Norman y un café solo bastan para entender por qué funciona.
La parte dulce recorre el continente: torta tres leches, flan venezolano, bolas de fraile argentinas y rolls de guayaba. El café, herencia directa de Novo Mundo, viene de un tostador nicaragüense y mantiene nivel de cafetería de especialidad. En la carta de bebidas, batidos de açaí, limonada brasileña, agua de Jamaica, mate con limón, vinos naturales y cervezas artesanas. El ticket medio no se ha comunicado, aunque con los sanguchitos a ese precio la cuenta de un brunch completo es fácil de calcular.
El aforo ronda las 40 personas. El espacio recrea una casa latina sin caer en el tópico colorista: mesas altas, ventiladores de pared, muchas plantas y obra de artistas brasileños. Local pequeño y luminoso. El brunch de fin de semana y el almuerzo rápido entre semana conviven con naturalidad, pero con tan pocas plazas el sábado a media mañana es mala hora si no te gusta esperar. Mejor un día laborable, temprano.
La Lonchería está en el cruce de dos modas madrileñas, el brunch de cafetería de especialidad y la comida latinoamericana informal, con un equipo que ya había demostrado en Novo Mundo que sabe generar colas. La ubicación ayuda. La plaza de San Nicolás, con su torre mudéjar, queda apartada del flujo principal de turistas de la Almudena pero a menos de dos minutos de él, así que la clientela mezcla vecinos del Madrid de los Austrias y visitantes que buscan algo mejor que el desayuno del hotel. La prensa gastronómica la recogió desde el primer verano como una de las aperturas más singulares del centro histórico. Para una comida más formal en la zona, Desborre, la casa de comidas de Lucía Grávalos junto al Teatro Real, juega otro partido.






