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Restaurante Hakuna Matata Veggie
Abierto en: Febrero 2020
C. de Galileo, 12, Madrid
Barrio: Chamberí
Mediterraneo · 9.5/10 (460 opiniones)
Madrid
Restaurante vegano de Chamberí que traduce al vegetal platos caseros e internacionales, del cachopo a la pastela de heura, con terraza en la calle de Galileo.
Primero fue Tetuán. Javi y Yasmine se conocieron en 2012 y en enero de 2018 abrieron allí su primer restaurante con un presupuesto muy ajustado; funcionó lo suficiente como para dar el salto a un barrio más céntrico, y en febrero de 2020, justo antes de la pandemia (mala suerte de calendario), Hakuna Matata Veggie se instaló en la calle de Galileo, 12, en Chamberí. En esta segunda etapa entró Cris, maître y socio, que completa el pequeño equipo al frente de sala y cocina. La historia la cuentan ellos mismos en su web, sin adornos.
Cien por cien vegetal. Y, sin embargo, aquí casi nadie viene a por una ensalada. La casa reinterpreta platos de siempre, españoles e internacionales, eliminando cualquier producto de origen animal y procurando que el resultado sea comida casera y reconocible. Los entrantes mezclan taberna y viaje: croquetas del chef, patatas bravas de receta artesana, alcachofas confitadas con boletus sobre romesco, berenjena mozárabe con hummus, pastela marroquí de heura y almendras, morcilla de Burgos con queso estilo cabra o tostón de plátano relleno de aguacate y gamba vegetal, entre 9,60 y 15,80 euros. Ensaladas haberlas, haylas: césar con veicon y no-pollo crujiente, tartar de aguacate, quinoa y chutney de mango. Hay dos hamburguesas (la de lentejas y shiitake y una smash burger de Heura) y un apartado de arroces y pastas con fideuá de alcachofas y setas, arroz a la catalana con butifarra vegetal, risotto de boletus y ravioli de setas y trufa.
Donde la carta se atreve de verdad es en los principales. Chopitos de shiitake con alioli, calamares a la andaluza, tartar estilo atún, filete de seta melena de león, plantrecote con patata panadera, cachopo asturiano, carrilleras estofadas al vino tinto, guiso de cordero vegetal a la naranja, huevos rotos con jamón vegetal y tayín de albóndigas, de 15 a 20 euros. Algunos nombres prometen mucho. A juzgar por la carta, el cachopo y las carrilleras son la prueba de fuego para el carnívoro escéptico que acompaña a regañadientes. Los postres siguen el mismo juego, con el vegamisú, una cheesecake con arándanos, la carrot cake y una deconstrucción de kinder, entre 7,50 y 8,50 euros.
Para beber hay limonada casera, kombucha, vermut, cervezas, sangría y una carta corta de cócteles entre 9 y 11 euros, además de vinos por copa y botellas de 22 a 32 euros. El precio medio se mueve entre 16 y 30 euros por persona, cifra razonable para Chamberí. El local es cálido, de decoración sencilla y trato cercano, y su terraza a pie de calle se llena en cuanto mejora el tiempo: si quieres mesa fuera en primavera, reserva. La casa informa de los alérgenos de cada plato y adapta las recetas a distintas necesidades, algo que agradece un público que va más allá del vegano convencido, porque buena parte de la clientela son vecinos del barrio que buscan una cena de fin de semana sin etiquetas.
Funciona bien para un grupo mixto, con veganos y no veganos en la misma mesa, o para una comida tranquila entre semana. Quien espere alta cocina vegetal de autor saldrá con otra idea: esto es cocina casera disfrazada, y a mucha honra. Se reserva en línea, y conviene consultar el horario en su web antes de ir. Las estaciones de metro más cercanas son Argüelles, en las líneas 3, 4 y 6, y San Bernardo, en las líneas 2 y 4. Por la zona hay otras direcciones de registro informal, como Aloha - Chamberí, de poke bowls, en la calle de Guzmán el Bueno, o la cocina tailandesa familiar de Baiyor, en Manuela Malasaña.






