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Restaurantes / Madrid / Gran Barril de Castellana

Restaurante Gran Barril de Castellana

Abierto en: 2021

Calle del Poeta Joan Maragall, 23, Madrid

Mediterraneo · 9.1/10 (546 opiniones)

La Cochinita Loca - El Rastro
Madrid


Marisquería del Grupo Oter en tres plantas junto a la plaza de Cuzco, con lonja propia para comprar pescado y marisco y la langosta roja como plato estrella.

Una lonja en Tetuán. El Gran Barril de Castellana abrió en 2021 en la calle del Poeta Joan Maragall, 23 (la antigua Capitán Haya), a un paso de la plaza de Cuzco y del tramo de oficinas de la Castellana, y la prensa lo vendió como un gran puerto de mar en pleno distrito, un sitio para comerse el mar sin salir de Madrid. Fue una de las aperturas más grandes del Grupo Oter en aquellos meses. El grupo, con medio siglo de historia y una treintena de restaurantes en la capital, trajo aquí la marisquería clásica que ya le funcionaba en otras direcciones. Solo que a lo grande.

Tres plantas. A la entrada, una barra amplia para tomar algo o comer sin ceremonia y, al lado, la lonja: pescado y marisco del día a la vista, que además se pueden comprar para llevar, cosa rara en la restauración madrileña. En la planta inferior, el comedor principal, amplio y luminoso. Hay varios salones privados para celebraciones y una terraza tranquila. El interiorismo es de Carlos Mayoral, del estudio Pentadiseño, que miró a las marisquerías neoyorquinas y les puso un aire colonial. El edificio está adaptado a personas con movilidad reducida.

Francisco Martínez Sarabia dirige la cocina, con producto que llega sin intermediarios desde las costas españolas. La reina es la langosta roja mediterránea, servida hervida, a la parrilla, en caldereta al estilo de Fornells o con huevos y patatas. A su alrededor, bogavante nacional, escupiñas, berberechos a la sartén, boquerones fritos y pescados a la sal. Los arroces se hacen con grano de denominación de origen Calasparra y con arroz de Molino Roca; las verduras vienen de la Huerta de Carabaña, en la vega del Tajuña, y las carnes de la sierra de Guadarrama cubren el flanco no marinero. Menús degustación, opciones vegetarianas y sin gluten, postres clásicos de la casa. ¿Qué pedir? La langosta en caldereta, si el presupuesto lo permite, porque es lo que distingue a esta casa de una marisquería cualquiera. El ticket medio va de 40 a 60 euros, con un umbral habitual a partir de 50; con langosta, la cuenta sube sin pedir permiso.

Gema Gordon, formada en La Vinoteca de El Telégrafo, firma la bodega: unas 150 referencias fijas, nacionales e internacionales, y una treintena más que rota. Hay servicio de descorche para quien traiga su botella, detalle que se agradece. En fin de semana conviene reservar con dos o tres días de antelación.

Lo mejor, quizá, es el horario. Abre todos los días de 12:30 a 00:30 sin cortes, así que es de las pocas marisquerías de la zona donde se puede comer marisco a media tarde o cenar tarde un domingo. Funciona para la comida de negocios del barrio, para una celebración familiar en un salón privado y para una caña con gambas en la barra a deshoras. No tiene aparcamiento propio, aunque hay varios públicos cerca, y las estaciones de Cuzco y Santiago Bernabéu, en la línea 10, quedan a pocos minutos. Por la misma zona, Ugo Chan juega en la liga japonesa con estrella Michelin y La Mar Madrid by Gastón Acurio pone el contrapunto peruano junto al Bernabéu. El Gran Barril se queda con el papel de marisquería clásica, sin sorpresas y con mucho producto.

Coordenadas y acceso

Dirección:
Calle del Poeta Joan Maragall, 23, Madrid

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