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Restaurante Baiyor
Abierto en: Mayo 2017
Calle de Manuela Malasana, 37, Madrid
Asiatico,Thailandese · 9.2/10 (48 opiniones)
Madrid
Tailandés familiar de Malasaña, con sello Thai Select, cocina al momento de una pareja tailandesa y despensa importada en buena parte de Tailandia.
El picante se modera para el paladar occidental, salvo que se pida lo contrario. Es la única concesión. Baiyor abrió en mayo de 2017 en el número 37 de la calle Manuela Malasaña, en el tramo del barrio más cercano a San Bernardo, y sus propietarios, Moss Apinan Ocharoen y Benny Nattasiri Chunsri, una pareja tailandesa, lo plantearon desde el principio como un lugar donde comer la cocina de su país tal como se come allí. Sin adaptaciones más allá del picante.
La casa presume de una autenticidad con papeles. Tiene el sello Thai Select del Ministerio de Comercio de Tailandia, que avala la fidelidad de recetas, ingredientes y técnicas, según recoge A Fuego Lento. Buena parte de la despensa se importa directamente de Tailandia, y las hierbas y verduras frescas tailandesas llegan de un productor del sur de España, según Madrid Cool Blog, que lo reseñó en noviembre de 2017; Los Gastroviajes de Ruth pasó por aquí en enero de 2018, cuando aún no había cumplido un año. Cada plato se prepara al momento, lo que explica que para los pedidos a domicilio la casa pida dos horas de antelación. Mejor sentarse.
La carta es un repaso ordenado a los clásicos. Para empezar, som tam, la ensalada de papaya verde con gambas y cacahuetes; saku, bolitas de tapioca con cacahuete y hierbas; tod man khung, buñuelos de gamba y pollo con raíz de cilantro; y tom kha kai, la sopa de leche de coco con pollo, galanga, setas y lima. Después, pad thai de gambas, curry panang de gambas, pollo al curry verde, pato con salsa de tamarindo y khung ma kham, colas de gamba a la parrilla sobre espinacas con tamarindo, además de un salmón empanado con ensalada de mango. Si hay que elegir, el khung ma kham y el pato con tamarindo son los platos que menos se ven en otros tailandeses de Madrid, y por eso los que más sentido tiene pedir aquí. De postre, mango con arroz glutinoso y leche de coco cuando hay temporada, o la crepe de roti tailandés con nutella y plátano para los golosos sin remordimientos.
Los precios son de barrio. Los platos se mueven entre 3 y 14 euros, con un ticket medio de 20 a 30 euros según la fuente; entre semana hay menú del día por unos 12 euros, y el menú degustación, de cinco entrantes y cinco principales, cuesta 29,50 euros. Madrid Cool Blog situaba en 2017 el gasto por persona por debajo de los 20 euros. Para una primera visita en pareja o en grupo pequeño, el degustación es la forma más eficaz de recorrer la carta sin equivocarse. La carta de vinos es corta, según la reseña de 2018, que en cambio destacaba la amabilidad de los propietarios. Con curry y picante, de todos modos, una cerveza fría tampoco desentona. La web divide la oferta en cuatro apartados: comida, menú degustación, vinos y bebidas, y postres con café y té.
Dos salas, dos ambientes. La interior recrea una casa tailandesa tradicional, con madera oscura, textiles tejidos, luz cálida y música del país de fondo; la delantera, más luminosa por la calle, va por colores vivos, plantas y detalles dorados. Para una cena tranquila, mejor la de dentro. El conjunto es acogedor, decorado con gusto y sin estridencias, que en Malasaña ya es decir.
En cuanto a horarios, abre a mediodía de 13:00 a 16:00 (hasta las 16:30 los viernes y sábados) y por la noche desde las 20:00, hasta las 23:00 entre semana y hasta medianoche los viernes y sábados; los martes cierra, según su web. El metro más cercano es San Bernardo, y hay aparcamiento público en la calle Fuencarral 101. Para quién: vecinos que quieren un tailandés de confianza, grupos con ganas de compartir y curiosos que quieren comprobar qué es la cocina tailandesa sin rebajas. Para quién no: quien busque un tailandés de fusión o una barra de cócteles.






