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Restaurante Sabina (Los Remedios)
Abierto en: Junio 2018
Avenida Presidente Adolfo Suárez, 26, 41011 Sevilla
Sevilla
Casa de comidas sevillana de raciones clásicas en Los Remedios, junto al Real de la Feria: segunda sede de Sabina, con roast beef, pavías de bacalao y guisos del día.
Roast beef. Es el plato que une las dos casas Sabina de Sevilla y sirve de resumen rápido de lo que se encuentra en la avenida Presidente Adolfo Suárez, 26. El segundo Sabina abrió en junio de 2018 en Los Remedios, a muy poca distancia del recinto de la Feria de Abril, y sigue abierto. Lo promueven Antonio Pineda y Álvaro Atalaya Marín, los hosteleros que en 2003 pusieron en marcha el Sabina de la Isla de la Cartuja, en la calle Charles Darwin, después de haber trabajado ya con otros negocios bajo ese mismo nombre. Quince años más tarde cruzaron el río. El barrio elegido, uno de los residenciales con más vida de bares y restaurantes de la ciudad, no era el más fácil para hacerse notar.
La casa madre de la Cartuja, con grandes cristaleras y decoración de madera, vive sobre todo de desayunos y almuerzos, cierra los domingos y cocina un recetario tradicional con algún guiño creativo: ensaladilla de pulpo, cardos con almendras, mollejas y ese roast beef. Los Remedios hereda la base y le cambia el acento. Aquí manda el restaurante sobre el bar de tapeo, con mesas bien vestidas y un servicio de sala de corte profesional, aunque queda una barra para picar algo de pie. La diferencia importa. Quien busque la tapa rápida y el bullicio de barra tiene en Sevilla opciones más castizas; quien quiera mantel y una comida sin prisas está en el sitio adecuado.
Tres salones, unas noventa plazas y una terraza exterior. El reparto del espacio dice para quién está pensada la casa: comidas familiares de domingo, celebraciones, grupos que necesitan sitio sin pelearse por la mesa. El comedor principal tiene paredes en tono terracota y un aire clásico que no persigue la foto, sino la comodidad de la sobremesa. Para una cena en pareja con algo de calma, mejor pedir mesa en uno de los salones que quedarse junto a la barra, donde el trasiego es mayor.
La carta es andaluza de corte casero, servida en raciones de las de siempre. Aliños, carnes, guisos, pescado frito y, casi siempre, algún guiso del día para quien venga buscando cuchara. Las reseñas especializadas repiten nombres: croquetas cremosas en varias versiones, pavías de bacalao, alcachofas preparadas de dos maneras y el roast beef compartido con la Cartuja, convertido en seña de identidad. Alrededor gira un repertorio amplio, con anchoas, foie, salmorejo, tortillitas de camarones, verduras a la plancha, revueltos, carpaccios, arroces y rabo de toro, más postres caseros. Sobre el papel, la lista es larga para una cocina que presume de sencilla. Mejor ir a lo que la casa repite, pavías, alcachofas y roast beef, y al guiso del día, antes que a los carpaccios. Macarfi destaca además una selección de vinos bien escogida y define el conjunto como cocina sevillana tradicional sin complicaciones, etiqueta que aquí funciona como elogio.
Las guías locales sitúan el gasto entre 30 y 40 euros por persona, y Macarfi lo afina en unos 35 euros sin bebida. Algo más que en la Cartuja, cuyo perfil de bar de mediodía la coloca en una franja inferior. Precio honesto para raciones clásicas con mantel. Se puede reservar, y conviene hacerlo en semana de Feria o si sois grupo y necesitáis salón. Según Cosas de Comé abre a diario para comidas y cenas, salvo las noches de domingo y lunes, aunque el horario cambia con la temporada y las fuentes no siempre coinciden: mejor llamar antes. ¿Cena de domingo? Justo ese es el hueco que no cubre.
En la escena de Los Remedios, Sabina juega la carta de la casa de comidas bien llevada, más cerca del restaurante de mantel que de la taberna. No es sitio para descubrir cocina de autor ni para un menú degustación. Sí lo es para un almuerzo de negocios sin sobresaltos, para la familia que quiere salmorejo y rabo de toro sin pensarlo demasiado, o para quien pasa por la zona del Real de la Feria y quiere sentarse a comer en serio.





