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Restaurante Cala Roche
Abierto en: Mayo 2022
Av. de Ramon y Cajal, 8, Sevilla
Mediterraneo · 9.2/10 (116 opiniones)
Sevilla
Marisquería de Nervión heredera de Cabo Roche, con pescado de las lonjas de Huelva y Cádiz, atún rojo de almadraba y barra de tapas.
Cabo Roche fue durante años una marisquería muy conocida en Sevilla. En su mismo local, el número 8 de la avenida Ramón y Cajal, en Nervión, abrió en mayo de 2022 Cala Roche, de la hostelera Igna García Limón, planteada como versión actualizada de aquella casa: reforma integral, nueva gestión, carta y proveedores renovados. Lo que no cambia es el oficio. Pescados y mariscos frescos de lonja, contados desde la cocina tradicional andaluza. En una zona donde abundan las cadenas y los conceptos de grupo, como Sibuya, Muerde la Pasta o la Barbarita de Ovejas Negras, es una dirección que juega a otra cosa.
El atún rojo de almadraba es el eje. El género llega sobre todo de las lonjas de Huelva y Cádiz, se respeta la temporada y la carta dedica un apartado entero, La almadraba al plato, a este pescado: tartar de atún rojo con caviar (26,20 euros), tataki (27,50), sashimi de ventresca (31,50) o de descargamento (27,50), una trilogía de crudos (42,50) y cortes a la plancha o a la sal vendidos al peso, como el morrillo, el tarantelo o la ventresca. También asoma entre los entrantes, en patatas aliñadas, mojama, pinchito moruno, minihamburguesa o tosta de atún macerado. En junio la casa organiza unas jornadas propias; en la segunda edición, en 2025, el menú especial superó los veinte platos entre crudos, plancha y guisos. Es el mes para ir.
Un mollete pequeño, tostado. Dentro, un filete de ventresca de atún rojo apenas marcado, mayonesa de kimchi, un huevo de codorniz a la plancha y patatas fritas caseras: es el molletito de ventresca, que Cosas de Comé incluyó en su selección de tapas en mayo de 2024, cuando costaba 6,50 euros. Para una primera visita en barra, es el pedido lógico. Los entrantes recorren la ensaladilla de gambas con huevos de codorniz, el salpicón de marisco y las gildas; las frituras, boquerones, chocos de Huelva, taquitos de corvina, calamar de potera y tortillitas de camarones. El marisco, agrupado bajo el nombre de Tesoro marino, se vende al peso: ostras, gambas blancas de Huelva, langostinos de Sanlúcar, cañaíllas, quisquillas, alistados y carabineros.
Rodaballo, corvina, pargo, gallo San Pedro, lenguado, urta, salmonete de roca. Los pescados salvajes de costa se cobran por kilo, con precio según especie, y ahí se juega la parte gruesa de la cuenta: conviene preguntar el peso antes de que la pieza llegue a la mesa. Completan la oferta arroces y guisos a fuego lento (arroz caldoso señorito, meloso con carabineros, fideuá de chocos con vieiras, bacalao al pilpil, carrillada ibérica al oloroso), una selección de ibéricos y quesos, carnes como la presa ibérica o el solomillo de vaca madurado y postres como la torrija de brioche, la tarta de queso Idiazábal o el tocino de cielo.
Tres espacios, tres planes. El comedor, luminoso y con grandes ventanales, es para la carta de pescados y mariscos; la barra, con mesas altas, tiene su propia carta de tapas para compartir; y fuera espera la terraza. La bodega pasa de 180 referencias, con atención especial a espumosos, blancos y generosos, y hay servicio de sumiller. Cosas de Comé calcula entre 20 y 30 euros por persona en la zona de tapas y entre 40 y 50 en el comedor. Para un almuerzo de trabajo, comedor. Para picar sin ceremonia con una manzanilla, barra.
Los horarios tienen matices. La web indica apertura de lunes a sábado de 13:30 a 23:30, con cocina de 13:30 a 16:30 y de 20:30 a 23:30, y domingos solo a mediodía; la ficha de Cosas de Comé habla en cambio de cierre los lunes y los domingos por la noche. Mejor llamar antes de ir un lunes. El restaurante sigue abierto y las reservas se atienden por teléfono.




