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Restaurante Le Clan
Abierto en: Otoño 2025
Calle de Orellana, 19, Madrid (Salesas/Chueca)
Madrid
Café, bistró y bar de cócteles de aire parisino en la calle Orellana, hermano informal de Zíngara: brunch, milanesa, entraña y jazz, sin reservas.
Por la mañana, café y brunch. A mediodía, bistró. De noche, cócteles y jazz. Le Clan cambia de piel tres veces al día y no se disculpa por ello. Abrió en septiembre de 2025 en el número 19 de la calle Orellana, en el barrio de Justicia, a un paso de Alonso Martínez y de Salesas, y es el nuevo proyecto de Mercedes Caamaño y Agustín Patrizio, la pareja argentina que dejó Buenos Aires por Madrid y que ya había puesto en marcha Zíngara. Esta vez se suma como socio el actor Nico Furtado, conocido por la serie Olympo de Netflix, según Risbel Magazine. Time Out le dedicó crítica a finales de octubre de 2025, con apenas unas semanas de rodaje, y lo señaló como la novedad del barrio gastronómico de moda en Madrid. Sigue abierto.
La idea es un Zíngara sin corbata. Comparte equipo con el restaurante vecino, ofrece una carta más amplia y casual y mantiene la misma calidez en la sala. Sus dueños hablan de una taberna parisina en el centro de Madrid y esquivan etiquetas: ni restaurante ni bar de copas, sino un all day café y bistró. Hay desayunos y brunch a diario, cocina de bistró al mediodía y, por la noche, vinos, cócteles, música en directo, sesiones de DJ y jazz. No admite reservas, así que el plan improvisado funciona mejor que la cita cerrada.
En la carta, lo vegetal convive con la carne y el pescado. Time Out destaca el pincho de tortilla con cebolla caramelizada, puerro y miso; la ensalada de patata, huevo y tirabeques con crema de cebolla; la de coliflor asada con quinoa, amba de mango y tahini; la milanesa de pollo, crujiente por fuera y jugosa por dentro, también a la napolitana; la entraña; y de postre, el flan de huevo con dulce de leche, guiño sin disimulo a Argentina. A juzgar por las críticas, la milanesa es el plato al que volver. Risbel Magazine añade según la hora la tosta de huevos revueltos con aguacate del desayuno; el tomate con anchoas, el crudo de atún, las alcachofas, la focaccia frita y la tabla de quesos con paté del mediodía; y por la noche, anchoas en aceite de oliva, churros de bacalao y entraña marinada.
La coctelería es larga. Junto a los clásicos (negroni, dry martini, old fashioned, espresso martini) aparecen creaciones de la casa como Tres Hermanas, Cosmo Sling, Pisco Poblano, Lychee-tini, Piña Clarificada, Paloma Le Clan o Metaxa Mule. Para una primera copa, la Paloma Le Clan es la que lleva el nombre de la casa por algo.
El interiorismo, del estudio Eme Carranza, mira al bistró francés: ilustraciones a línea que recorren el techo blanco, lámparas de globo de inspiración midcentury y una atmósfera que Time Out califica de acogedora, heredada del local hermano. Con un ticket medio en torno a 30 euros, la crítica le dio cuatro estrellas sobre cinco y lo colocó entre las mejores relaciones calidad-precio de una zona donde los precios han subido deprisa. Es buen sitio para un brunch entre amigos o una cena informal en pareja con copa después; para un grupo grande sin reserva posible, más complicado.
Abre los domingos y lunes de 10:00 a 20:00 y de martes a sábado de 10:00 a 1:00 de la madrugada, un horario que explica esa doble vida de café de barrio de día y bar de vinos de noche. Sin reservas, la hora crítica es la cena del fin de semana: llegar antes de las 21 h ayuda.






