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Restaurante Kevabrö (Sagrada Família)
Abierto en: Julio 2026
Carrer de Sant Antoni Maria Claret, 220, Barcelona
Barcelona
Tercer y mayor local de Kevabrö, la cadena del kebab «sucio», frente a Sant Pau: dürum y döner de estilo libanés o berlinés con ternera de Girona y pan horneado al momento.
«Make Kebab Sucio Again». Con ese lema, nacido de un meme, Kevabrö abrió su primer local en mayo de 2025 en el número 30 de la plaza del Doctor Letamendi, y catorce meses después, en julio de 2026, inauguró el tercero en el número 220 de la calle de Sant Antoni Maria Claret, justo enfrente del recinto modernista de Sant Pau, en el barrio de la Sagrada Família. La cadena tiene además otro en la calle de la Creu Coberta, en Sants. Según la empresa, este de Sagrada Família es el más grande de los tres.
Detrás hay un grupo de socios encabezado por Samu Catalán, con Valentín Ludwig, Oriol Herrero y Sergi Cots, y Ahmed Toffayel también vinculado al proyecto. La tesis es clara: reivindicar el kebab callejero, el que se come con las manos y obliga a mancharse, frente a las versiones gourmet, pero hecho con buen producto. Antes de abrir, el equipo contó la creación del negocio en una serie de once capítulos en redes sociales y viajó a Turquía, Berlín y Líbano, cunas del kebab y del shawarma, para fijar recetas sencillas con producto fresco. Mucho marketing, sí. También trabajo de campo.
La carta se reduce a dos estilos de carne. El OG Ahmed sigue la tradición libanesa; el Berlín se inspira en el kebab turco tal como se come en la capital alemana y es el más vendido de la casa, con más de 113.000 unidades despachadas. Los dos se piden en dürum, enrollado en un pan que se amasa y hornea al momento, o en döner, como bocadillo. La ternera viene de ganado de Girona de las razas Black Angus y Cap de Mort y se trabaja a partir de filetes enteros, sin grasa añadida; el pollo es contramuslo de origen español marinado a mano. Verdura local, salsas del día. Completan la oferta un pollo tandoori casero, una baklava artesanal de pistacho y una tarta de queso con chocolate, con precios de entre 7 y 9 euros por pieza. Para estrenarse, el Berlín en dürum es la elección obvia: es el superventas y el pan recién hecho es lo que separa la casa del kebab de esquina.
La estética importa tanto como la carne. Kevabrö abraza sin complejos la cultura de lo cutre, con una comunicación directa y sin filtros pensada para un público joven, y llena sus locales de promociones sorpresa, lanzamientos exclusivos, conciertos y colaboraciones con artistas. La estrategia ha funcionado a lo grande en redes: por sus barras han pasado Harry Styles, Charli XCX, Ibai Llanos o jugadores del FC Barcelona, y el padre de Lamine Yamal hace de publicista informal del negocio. Quien busque mantel y calma, que pase de largo. Esto es comida rápida con ruido, y lo asume.
Las cifras que da la propia cadena son de otra escala: unas 14 toneladas de carne al mes, más de 350.000 unidades vendidas en los primeros catorce meses y una tasa de repetición de clientes del 80 por ciento. Con la apertura de Sagrada Família, sus responsables aspiran a cerrar 2026 con cinco locales en Barcelona y a saltar en 2027 a Madrid, Londres, París y Dubái. La prensa económica ya habla de una guerra del kebab en la que Barcelona toma ahora el relevo. El local de Sant Pau tiene una ventaja práctica sobre los otros dos: está a un paseo de la Sagrada Família, así que funciona como parada rápida después de la visita, en una zona donde comer barato sin caer en la trampa turística no es tan fácil.






