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Restaurante Tortillerxs
Abierto en: Enero 2026
Calle Recaredo, Sevilla
Sevilla
Bar de tapas de Issou Chef en la calle Recaredo: tortillas jugosas de patata Monalisa en pincho, bocadillo o enteras, serranitos versionados y croquetas caseras.
Tortillerxs abrió su primer bar de tapas en Sevilla el 10 de enero de 2026, en el número 7 de la calle Recaredo, puerta con puerta con el restaurante Becerrita. No era el debut de la marca en la ciudad: desde el 10 de abril de 2025 ocupa los puestos 80 y 81 del mercado de Feria, en colaboración con Jaleo, la barra cervecera que la fábrica Guadalquibeer tiene en ese mismo mercado, y ese puesto sigue funcionando. Recaredo le dio lo que el mercado no podía: una cocina más amplia, sala propia y espacio para crecer más allá de la tortilla.
Detrás está Jesús Sánchez Fernández, de Pilas, conocido en redes como Issou Chef. Licenciado en Psicología, descubrió la cocina estudiando en Granada y empezó a tomársela en serio en Alemania, donde a finales de 2021 se puso a vender tortillas de patatas: 160 el primer mes, y más tarde en eventos con una gastroneta alquilada. De vuelta en su pueblo, cocinó en el restaurante Leña y Brasa mientras preparaba tortillas por encargo que se recogían allí o en un bar de Bormujos. Llegó a despachar trescientos pinchos en una sola jornada. La marca se formalizó en 2023, cuando ya hablaba sin rodeos de abrir algún día en Sevilla. Lo ha cumplido.
La base no ha cambiado: patata Monalisa y huevos camperos, con un punto jugoso que es la firma de la casa. En la etapa de encargos llegó a manejar once variedades, algunas poco ortodoxas, como una con pulpo, calamar, tinta y queso de tetilla, otra con brie y salsa de trufa o una de varios quesos, en formato mediano, de unos 800 a 900 gramos, y grande, de algo más de un kilo. En el mercado de Feria la oferta se fijó en un puñado de recetas: la clásica, la de pringá, la de queso de cabra, la de trufa y brie, la carbonara y la de chicharrones, con una sugerencia mensual y tartas de queso clásica y de pistacho.
En Recaredo la carta de tortillas se parece a la del puesto. Cinco opciones fijas, con la clásica y la carbonara al frente, y una más que cambia cada mes; para la inauguración se ensayaba la Mantecaíta, que lleva a la tortilla el conocido montadito de solomillo al whisky. Cada una se sirve en pincho, en bocadillo o entera. Al funcionar como bar, Sánchez ha sumado otros apartados, y el más llamativo es el de los serranitos, que reinterpreta el clásico sevillano con pringá de la Venta Bobito, con magret de pato, con atún o con chicharrones. Completan la oferta croquetas y ensaladillas de la propia cocina, bravas, patatas con salsa de tajín, quesos, chacinas y gildas. El orden lógico en una primera visita: pincho de clásica, para medir el punto, y serranito de pringá.
El local es minimalista, con detalles urbanos y algún grafiti, fotos que repasan la trayectoria de la marca, dos zonas de mesas altas y terraza. Abre de martes a domingo, a mediodía y por la noche, con un gasto orientativo de entre 10 y 20 euros por persona. Admite reservas salvo en la terraza, y todo lo que figura en la carta puede pedirse para llevar, tortilla entera incluida. Para un tapeo rápido y barato en el centro, funciona. Para una cena más formal, la zona tiene otras opciones, como Retinta, de carnes a la brasa y arroces, del Grupo Paseíllo.


